Nápoles · 1974 → Bogotá · Hoy
No hemos cambiado una sola proporción desde que el bisabuelo Vincenzo cultivó la primera masa madre. Porque la prisa es el único enemigo de lo excepcional.
No somos un restaurante de moda.
Somos una obsesión que lleva un siglo sin resolverse.
En 1974, Vincenzo Ferrante plantó en tierra napolitana una semilla invisible — un cultivo de levaduras salvajes que se alimentaría de harina y agua cada día sin excepción. Hoy, esa misma entidad biológica respira bajo nuestro techo en Bogotá, viajó protegida en un jarrón de terracota a través del Atlántico, y ha sido dividida y alimentada por cuatro generaciones de manos que se negaron a usar atajos.
La pizza napolitana auténtica no es una técnica. Es un acto de fe. Cada disco de masa que sale de nuestras manos ha fermentado exactamente 72 horas, se ha cocido en exactamente 90 segundos a exactamente 450°C sobre piedra volcánica del Vesubio, y ha sido construido con ingredientes que tienen su origen certificado en la Campania italiana. No hay sustitutos. Nunca los hubo.
Cada capítulo, una decisión que definió quiénes somos hoy.
Don Enrico cruza el Atlántico y abre una pequeña pizzería en el barrio La Candelaria, con un horno de leña construido por sus propias manos y la receta de su Nonna.
Pauzza se traslada a Chapinero, donde un local más amplio permite recibir a familias y artistas, convirtiéndose en un punto de encuentro cultural.
Los hijos de Don Enrico asumen el mando, incorporando técnicas modernas sin perder la esencia artesanal, y lanzan la icónica 'Margarita al Fuoco'.
Pauzza sigue siendo un emblema de la pizza en Bogotá, honrando la tradición mientras abraza el futuro, siempre fiel a su masa madre y su fuego eterno.
Haz clic en cualquier imagen para explorarla — arrastra para ver más.
Hay restaurantes que fabrican comida. Nosotros fabricamos convicciones. Estos son los tres principios que nunca hemos negociado en 100 años de historia.
Nuestro horno de leña arde desde 1974, avivando la pasión por la pizza auténtica, donde cada llama esculpe burbujas doradas y ahumados sutiles que transportan a las colinas de Nápoles.
Elaborada con masa madre que reposa 48 horas, nuestra pizza respira una textura ligera y alveolada, fruto de la paciencia y el respeto por la fermentación natural.
Cada receta es un susurro de Nonna, un secreto guardado con celo familiar que convierte cada visita en un abrazo cálido alrededor de una mesa compartida.
Donde el fuego nunca se rindió, nació una pizza que cuenta historias.Conoce nuestro arte →